EL PENSAR BIEN Y MAL (II)

Efesios 1 versículos 7 y 8 dice: en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.

Este versículo dice que en Cristo somos redimidos ¿De qué somos redimidos? El libro de Gálatas 3 versículo 13 dice, "Cristo nos redimió de la mal­dición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. Kenneth Hagin enseña aquí: “Hemos mirado a la ley y hemos encontrado que el castigo por quebrantar la ley de Dios es triple: La pobreza, las enfermedades, y la muerte, es decir, la muerte espiritual”. Por lo tanto, el pecado, la enfermedad y la pobreza ya no pueden enseñorearse de nosotros. ¿Por qué? Porque hemos sido redimidos en Cristo.

"La creencia y la confesión diaria de lo que Jesús hace ahora a su favor a la diestra del Padre, y lo que Dios le ha hecho en Cristo, edificarán una vida sólida de fe, crecerá hasta no temer las circunstancias, ni ninguna enfermedad, ni ninguna condición. Se enfrentará a la vida sin miedo, será un vencedor".


Dos testimonios:

Donald Gee, escritor del libro el “Espíritu de Temor” escribe así: Parece que 105 hombres de su familia tenían la tendencia a morir temprano, alcanzando unos treinta y ocho años, más o menos. Les daba alguna enfermedad a los pulmones. Por eso tenía él un creciente temor a esto y cada resfrío o catarro le recordaba la enfermedad. Fue al médico, quien se dio cuenta de este gran temor. Le dijo al paciente que al abrigar este temor, abría su sistema a esa enfermedad, que este temor le hacía más susceptible a ella. Cuando tenía treinta y dos años, Donald Gee recibió el Espíritu San­to, y Dios le reveló la Escritura de que Él no nos ha dado espíritu de temor. Comenzó a resistir al diablo y se apoyó en la Palabra de Dios. Ahora tiene setenta y ocho años”  (en ese entonces).

El doctor John G. Lake fue misionero al África por muchos años. No tenía salario, y Dios suplía sus necesidades de maneras asombrosas. La contagiosa y mortífera plaga bubónica invadió su región y morían por centenares. El doctor cuidaba a los enfermos y enterraba a los muertos. Por fin los ingleses enviaron un vapor con médicos, medicinas y materiales. Los médicos invitaron al misionero abordo. Sabiendo que hacía tiempo que estaba en la región, querían saber por qué no le habla dado la plaga. Este respondió: "Señores, creo que la Ley de la Vida en Cristo Jesús me ha librado de la Ley del Pecado y de la Muerte (Romanos 8 versículo 2), y mientras ando en la luz de esa Ley de Vida, ninguna enfermedad ni ningún microbio puede prenderme.  Los médicos le rogaron que tomase uno de los remedios preventivos que tenían. Este respondió: "Señores, puede ser que les interese un experimento. Observarán que los que contraen la plaga mueren con convulsiones, echando de la boca una espuma sangrienta. Si ponen esa espuma debajo de un microscopio, hallarán que contiene millones de microbios vivos, los cuáles sobreviven por algún tiempo. Tomaré de esta espuma sangrienta y pondré la mano bajo el microscopio, y verán que todo microbio que toca mi piel muere. Los doctores estuvieron de acuerdo e hicieron la prueba. Era verdad, los microbios morían al tocar su piel”.

Espero que los testimonios de poder presentados aquí levante su fe en Dios para creer por su sanación de cualquier enfermedad o dolencia, o creer en un milagro financiero y alcanzar victoria ante cualquier adversidad por la que puede estar pasando. Jesús hablando de la fe en Dios dijo: “para el que cree todo lo es posible” (Marcos 9:23).

Del libro “Destinados al éxito”
Autor: Jorge Arévalo

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