HAY PODER EN LO QUE USTED DICE

Es verdad que en su boca hay poder para atrapar, poder para librar, poder para curar, poder para matar. En lo que usted dice hay poder que sobrepasa lo que cualquiera pueda imaginar. 

El sabio Salomón hace 3000 años dijo: "Te has enlazado con las palabras de tu boca..." (Pr 6:2). Él comprendió el poder que había en lo que usted decía.

Jesús enseñó el misterio del poder de la confesión (de lo que usted dice) cuando proclamó sin temor: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho" (Mr 11:23).

Ralph Mahoney, autor del libro: «El Cayado del Pastor» nos dice que la confesión trae resultados negativos o positivos.


Resultados negativos 

Por ejemplo, su pequeña hijita de siete años, Susana, entra estornudando. Inmediatamente usted dice: "¡Ven acá, mi amor! Creo que te va a dar la gripe". Usted no tiene prueba de que tiene la gripe, pero al confesar que su hijita Susana la tiene, está abriendo las puertas para que el germen de la gripe entre en ella por el hecho de que lo dijo. Puede estar seguro de que Susana va a tener la gripe. Cuando usted lo dijo, no lo dudó y recibió lo que habló.


Resultados positivos

Invirtiendo en el ejemplo de arriba, pongámoslo de la siguiente manera: "La niñita Susana entra estornudando. Inmediatamente usted dice: "...El mismo [Jesús] tomó nuestras enfermedades... por cuya herida fuisteis [tiempo pasado] sanados" (Mt 8:17; 1 P 2:24). Tan pronto como usted lo diga, la enfermedad o germen se debilita en el poder que tenía sobre Susana, y usted tiene la victoria por lo que dijo.


La respuesta está en su boca

Muchos de nosotros oramos. Estamos buscando a Dios y la respuesta a nuestra necesidad, "llegando al cielo" o "descendiendo hasta las profundidades" para encontrarlo.  Buscamos, oramos, ayunamos, inquirimos (todo lo cual es bíblico); no obstante, ¿qué dicen las Escrituras? Las cosas que buscas por todas partes están: "...cerca de ti, en tu boca y en tu corazón... la palabra de fe..." (Ro 10:8)

El Dr. T. L. Osborn dijo: "Hay tres cosas que deben ser consideradas en la enfermedad: PRIMERA, lo que dicen los síntomas. SEGUNDA, lo que la Palabra de Dios dice, TERCERA, lo que usted dice. Si usted dice lo que Dios ha dicho, la enfermedad tiene que salir. Si usted dice lo que los síntomas dicen, recibirá lo que dice".


Hable en fe


En este día comience a hablar en fe a fin de que reciba lo que dice.  Usted puede decir confiadamente de lo que Él dijo en Su Palabra para usted:

Porque Él dijo: Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da, Deuteronomio 28:8 puedes decir confiadamente: «En este día la bendición de Dios está sobre todo aquello en que está puesto mis manos».

Porque Él dijo: Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, Filipenses 4:19  puedes decir confiadamente: «En este día Dios ya hizo toda la provisiones que he de necesitar para mis estudios, mi inversión en nuevos negocios. En Cristo tengo una fuente de abastecimiento ilimitado de riquezas»

Porque Él dijo: El mismo llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestras dolencias, Mateo 8:17 puedes decir confiadamente: «En este día andaré libre de enfermedades y dolencias, porque Cristo las llevó de mí, y por sus heridas ya fui curado", Isaías 53:5

Porque Él dijo: En todas estas cosas soy más que vencedor por medio de Aquel que me amó, Romanos 8:37 puedes decir confiadamente: «En este día yo camino de victoria en victoria, porque soy más que vencedor por medio de Cristo, Él vive dentro de mí, y ningún mal puede derrotarlo a El que mora en mí»

Porque Él dijo: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, Isaías 41:10  puedes decir confiadamente: «No estaré más en temor, porque Dios está conmigo, y si Dios es por mí, quién contra mí»

Porque Él dijo: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”, 3 Juan 1:2.

Del libro “Destinados al éxito”
Por Jorge Arévalo

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