“ES TERRIBLE”, “HORROROSO”, “NO PUEDO SOPORTAR ESTO”, “NO PUEDO MÁS”.


En esta oportunidad empezaré escribiendo sobre cómo contrarrestar pensamientos perturbadores que vienen a la mente de una persona. Son los tipos de pensamientos falaces o creencias erróneas que generan fobias, ansiedades, baja estima, depresión y algunos otros problemas emocionales. En la psicología se conoce como distorsiones cognitivas, o interpretaciones erróneas de la realidad.

Aparecen de repente en la mente con mensajes breves y en forma de imagen visual, tienden a ser dramáticos y catastróficos, difíciles de desviar, muchas de ellas aprendidas, y se expresan por lo general en términos de imperativos categóricos como: “habría de”, “tendría que”, o  “debería”.

A través de estas líneas haré mi aporte desde una perspectiva teológica cristiana sobre cómo refutar estos pensamientos negativos. 

“No puedo soportar esto”, “No aguanto que…”, “No puedo más”.
Comencemos con el filtraje o atención selectiva, conocido también como la visión de túnel que son pensamientos que se enfocan exclusivamente en ciertos aspectos negativos y perturbantes de un evento o circunstancia.  Por ejemplo, un empresario ha tenido éxito en el 90% de sus negocios, pero está obsesionado por aquellos en los que ha fracasado. 
Aquí se escoge algo negativo de uno, de los demás o de las circunstancias y se excluye el resto que fue positivo. Uno se detiene a mirar lo único malo y no considera lo bueno que fue en lo general su presentación o su éxito. 
Otros ejemplos: 
“Pude haber disfrutado del paseo a no ser por el pollo que estaba quemado”
“La discusión con mi hijo me ha amargado el día”
“me ha pasado con la sal en los macarrones, soy una cocinera horrible”

Como puedes ver, un solo hecho negativo como el pollo quemado, la discusión con el hijo o la mucha sal en los macarrones va a ensombrecer toda la interpretación de los demás aspectos de la realidad. Como una gota de tinta que tiñe toda la jarra.
En esta categoría de pensamientos resaltan como palabras claves: “es terrible”, “desagradable”, “horroroso”, “no puedo soportar esto”, “No aguanto que…”, “no puedo más”.

¿Cómo refutar estas distorsiones?
En primer lugar pongamos atención a las palabras que expresamos. Nuestra confesión es importante. La sabiduría de Salomón enseña acerca del poder de las palabras. Hay vida o muerte en ellas, maldición o bendición para tu vida. 
Cambia las siguientes expresiones negativas: 
“es terrible lo que me ha sucedido”,  por el de José en Génesis 50:20 “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”.
“es horroroso que me haya pasado a mí”, por el de Pablo en Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
“no puedo soportar esto”, por la declaración de Filipenses 4: 13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
“no puedo más”, ´por la de Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” ó el de Joel 3:10 “diga el débil: fuerte soy”.

En segundo lugar, si son motivos de pérdida o abandono declara: 
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá”

(Salmos  27:10)
“He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” , (Mateo 28:20)
“Si Dios es por mí, quién contra mí”, (Romanos 8:31)

Tercero, si son pensamientos de miedo o peligro: 
“Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo”, (1 Juan 4:4)
“No temo: porque más son los que están conmigo que los que son ellos”, (2 Reyes 6:16)
“Dios no me ha dado espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio” (2 Timoteo 1:7)

Cuarto, si es cambio de humor por injusticia: 
“El Señor es mi Justicia” (Jeremías 23: 5-6)
“Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza”, (Salmos 3: 3-4)
“Por cuanto en Dios he puesto mi amor, Él también me librará;
Me pondrá en alto, por cuanto he conocido su nombre”, (Salmos 91:14)

Jorge Arévalo
“Es terrible”, “horroroso”, “No puedo soportar esto”, “No puedo más”.
Serie: Pensamientos perturbadores, ¿Cómo refutarlos?

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