“SE QUE ESTÁ…”, “ESO ES PORQUE…” "SEGURO QUE..."


Existen pensamientos perturbadores que se generan a partir de una suposición sin pruebas de lo que otros pueden estar pensando. Muchas veces tenemos la tendencia a extraer conclusiones negativas sobre la realidad mental de los demás, esto se conoce como error en la interpretación del pensamiento.

Ejemplos:

“Ha pasado por mi lado y no me ha saludado, seguro que está molesto conmigo”. 
“Siempre está sonriendo pero sé que no me quiere”
Una persona que nota como la miran unos extraños y piensa: "Sé que piensan mal de mí". 
“me miran porque estoy haciendo el ridículo”.
Vas a desayunar al bar de la esquina. Pides un café al mozo y piensas “Seguro que piensan que soy idiota”. 
“piensa que soy un inmaduro”
“No me ha mirado a los ojos, seguro que no le caigo bien”.
“lo que quiere es reírse de mí”,  

Muchas veces, esas fallas en las interpretaciones se basan en un mecanismo de la mente llamado proyectivo que es cuando se asigna a los demás los propios sentimientos y motivaciones de uno. Esta clase de interpretación del pensamiento también es una forma de adivinación,  tú infieres que los demás están pensando tal cosa.

Palabras claves:  “sé que…”, “eso es porque…”, “esto se debe a…”


¿Cómo refutar esta manera de pensar?

La alternativa es buscar pruebas para dejar de suponer. Se debe uno preguntarse: ¿Qué pruebas tengo para suponer eso? ¿Puedo hacer algo para comprobar si esa suposición es así? Duda de tus opiniones hasta que tengas claras confirmaciones de ellas.


Pensamientos bíblicos para contrarrestar estos errores de interpretación

“pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal”, (Romanos 16:19)

“Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”, (1 Corintios 14:20)

“Cuando siento miedo,
pongo en ti mi confianza”
(Salmos 56:3)

“Vivimos por fe, no por vista”, (2 Corintios 5:7)

“Dios es mi salvación y mi gloria;
es la roca que me fortalece;
¡mi refugio está en Dios!”
(Salmos 62:7)

Confío en Dios y alabo su palabra;
confío en Dios y no siento miedo.
¿Qué puede hacerme un simple mortal?
(Salmos 56:4)

“Confía en el Señor y haz el bien;
establécete en la tierra y mantente fiel”
(Salmos 37:3)

“Encomienda al Señor tu camino;
confía en él, y él actuará.
Hará que tu justicia resplandezca como el alba;
tu justa causa, como el sol de mediodía”
(Salmos 37: 5-6)

“Pon tu esperanza en el Señor;
ten valor, cobra ánimo;
¡pon tu esperanza en el Señor!”
(Salmos 27: 14)

“No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí”
(Juan 14:1)

“El Señor es mi fuerza y mi escudo;
mi corazón en él confía;
de él recibo ayuda.
Mi corazón salta de alegría,
y con cánticos le daré gracias”
(Salmos 28:7)

“En ti confían los que conocen tu nombre,
porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”
(Salmos 9: 10)

“Porque ustedes tienen tan poca fe —les respondió—. Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: “Trasládate de aquí para allá”, y se trasladará. Para ustedes nada será imposible”
(Mateo 17:20)

“Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes”
(Salmos 27:13)

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas. 
(Proverbios 3:5-6)


Jorge Arévalo
“se que…”, “eso es porque…”, “esto se debe a…”
Serie: Pensamientos perturbadores

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