REGOCÍJATE, OH ESTÉRIL

Isaías 54  es un capítulo de aliento por excelencia. Las palabras de Dios son firmes, verdaderas, y levantan al caído. Dios es especialista en reparar corazones, renovar proyectos, y hacerte sentir su compañía en medio de la aventura de la vida. El viene a ti y te impulsa en un nuevo tiempo de fe, de victoria y conquista. Isaías 54 así como el 60 que vimos anteriormente están llenos de promesas que reviven una visión de gloria y restauración del futuro y la traen al presente emocionando el corazón y llenando el alma de un gozo y gratitud sin par. Veámoslo con detalle: 


1Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. 
Indudablemente nuevos tiempos se avecinan sobre tí. La esterilidad se va para siempre, lo improductivo se vuelve productivo. La tristeza es reemplazada por el gozo y el júbilo. Tus sueños se hacen realidad, el nunca deja de ser, el siempre empieza ahora.  Dios te da hijos como las estrellas del cielo, eres exaltado. La restauración de todas las cosas ha llegado, es para ti ahora.  

Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. 
Todas las palabras de profecía que han sido habladas sobre tí tienen su cumplimiento en este tiempo, vuelve a revisar la visión del principio, haz los ajustes y amplíalo. Echa a andar tus proyectos grandes sin temor. Su favor te cubre, no hay más sombras sobre ti, la luz del Dios Padre resplandece con fuerza sobre tu rostro y eres bendecido.

Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas. 
Es tu tiempo de extensión, crece, multiplícate en todo, conquista, gózate de las bendiciones de la promesa, posee, construye, instálate aún en lugares que jamás pensaste, es hora de tomarlo todo para la gloria de Dios. Tus hijos resplandecerán como las estrellas del firmamento.

No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. 
Camina en tu autoridad de rey sobre toda circunstancia, no tengas temor, no serás resistido. Dios te ha exaltado. Mira hacia adelante, suelta las cuerdas del pasado, los tiempos de soledad son sólo recuerdos, ahora estás rodeado de gente buena, correcta, que son fieles, y te aman.  

Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado. 
Dios es tu sustentador, su sobrenaturalidad es hoy cosa de todos los días en tu vida y tu casa.  Los milagros han regresado. El Todopoderoso es tu fiel proveedor, el suple todas tus necesidades, es tu pastor y nada te falta. Tu comunión con él se ha vuelto fuerte. El Altísimo es tu principal soporte para el alimento y las necesidades de tus hijos.

6 Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.
Hoy recuerdas el llamado de tu juventud, rememoras cuando tu vida era un caos y tenías mucha tristeza y desaliento, ahora reflexionas cuando eras un rechazado y tu vida sentías sin valor alguno, pero Dios te redimió, te formó y te trajo hasta aquí y te hizo bendición, muchas gentes hoy en día alaban y dan gracias a Dios por tí. Él Dios de misericordia y de justicia te perdonó, sanó tu alma y puso gran gozo sobre tu corazón acongojado.

Jorge Arévalo
REGOCÍJATE, OH ESTÉRIL
Serie: “Versículos y pasajes edificantes de la Biblia”  

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