VALORES PARA EL DESARROLLO


Quiero referirme a los valores que hacen a una sociedad realizarse, convivir en armonía y alcanzar prosperidad. Estos valores pueden contrastar del todo con las prácticas o costumbres de las comunidades postergadas, pobres y dependientes que los hay sobre todo en los países de tercer mundo como es el caso nuestro. Es triste decirlo, pero a falta de un estilo de vida productivo y saludable es asimismo el acumulo de pobreza y toda clase de carencia que se ve reflejada en muchos de los pueblos de hoy. 
Por valores de desarrollo entendemos las buenas prácticas de:
·         Limpieza
·         Orden
·         Puntualidad
·         Responsabilidad
·         Honradez
·         Deseos de superación
·         Respeto al derecho de los demás
·         Respeto a la ley y los reglamentos
·         Gusto por el trabajo
·         Cultura del ahorro y la inversión

Valores que propician el desarrollo y que consiguen impulsar una sociedad hacia la modernidad y progreso en todos sus aspectos, no sólo materiales sino espirituales.  Valores que los he visto puesto en práctica en ciudades americanas ricas a donde viajo con frecuencia y lo veo de manera continua en algunos distritos de condición media alta de la capital de mi país en comparación con ciudades y pueblos del interior en situación de pobreza. 
La responsabilidad de hacer cambiar los antivalores es competencia de todos los sectores de la comunidad. La educación en estos principios debe partir desde la familia, continuando por la poderosa iglesia, luego la escuela, las empresas y también el estado. ¿Qué malas costumbres debemos de desterrar?  Veámoslo en el siguiente orden:  

·         Suciedad
·         El desorden
·         Impuntualidad
·         Irresponsabilidad
·         La deshonestidad
·         El conformismo
·         La violación al derecho de los demás
·         La transgresión a las normas
·         La pereza y ociosidad
·         Y la presunción económica 
Cada uno de estos puntos y su contraste iremos desarrollándolo en este libro, esperando pueda contribuir en la toma de conciencia de los lectores y empezar el cambio por uno mismo, sin mirar lo que hace o no hace la persona tal, sino que es lo que yo estoy haciendo, cómo educo a mis hijos, y cómo es que estoy influenciando mi entorno. En cuanto a mí en lo que respecta al primero de los señalados, he decidido estar consciente de cada papelito desechable para no tirarlo a la calle sino tenerlo en alguna parte del bolsillo hasta encontrar algún tacho donde pueda dejarlo y al hacerlo sentir la conciencia limpia.  Los actos de limpieza externa fortalecerán una conciencia limpia para el desarrollo de otras potencialidades que sin duda me conducirán a un camino de prosperidad deseada

El pasaje bíblico de Job 11: 13-20 dice lo siguiente:
Si tú dispusieres tu corazón,
Y extendieres a él tus manos; 
Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia, 
Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,
Y serás fuerte, y nada temerás; 
Y olvidarás tu miseria,
O te acordarás de ella como de aguas que pasaron. 
La vida te será más clara que el mediodía;
Aunque oscureciere, será como la mañana. 
Tendrás confianza, porque hay esperanza;
Mirarás alrededor, y dormirás seguro. 
Te acostarás, y no habrá quien te espante;
Y muchos suplicarán tu favor. 
Pero los ojos de los malos se consumirán,
Y no tendrán refugio;
Y su esperanza será dar su último suspiro. 


Hermosa promesa divina con lo que podemos empezar a motivar nuestros corazones para un cambio definitivo de cultura y mentalidad. De la puesta en práctica de estos principios dependerá no sólo nuestro desarrollo sino el de nuestros pueblos. En otra parte la Biblia dice: “No son los oidores de la ley los bienaventurados sino los hacedores”. 
Si establecemos nuestras vidas sobre estos eternos y universales valores del desarrollo no estaremos postergados ni seremos destruidos, al contrario resplandeceremos y nos haremos fuertes en medio de un mundo de tinieblas y mediocridad.
Buenos deseos para ti.

Jorge Arévalo
Serie: Valores para el desarrollo
Introducción

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