CICERON, LA EXCELENCIA DEL DISCURSO


Marco Tulio Cicerón es el segundo orador famoso de nuestra lista y que sobresale a través de la historia luego de Demóstenes. Considerado uno de los más grandes retóricos de todos los tiempos y de la República de Roma. Italiano, nacido el año 106 a.C. hasta el 43 a.C. año en que fue asesinado. Además de orador fue jurista, escritor y político.

Julio César al referirse de él dijo: “La gloria de Cicerón tiene más valía que la gloria de un comandante, porque extendió los límites del espíritu romano en lugar de extender las fronteras del estado, y eso tiene más mérito”.

El historiador Pierre Grimal consideraba que no hubo nadie más capaz que Cicerón en elaborar una teoría de la elocuencia para ser usado como vehículo de la expresión y como instrumento político.

Escribió un sinnúmero de discursos y muchos tratados sobre retórica y oratoria. En casi todas sus obras puso un énfasis en cómo debe ser la formación integral del orador, no sólo en la palabra sino en el carácter y en el derecho.

Algunas de sus obras son: 
·         De Orate, sobre la formación del orador, sus cualidades
·         Orator, el retrato del orador ideal
·         De Optimo genere oratorum, donde enseña el mejor tipo de elocuencia
·         Partitiones oratoriae, en la que se refiere a la división de los discursos
·         Y su obra magna, De officiis, en la que se refiere los deberes.

Cicerón salvó la República, cuando fue informado que Catilina, un destacado político romano que perdió las elecciones consulares decidió encabezar un golpe de estado contra Roma y valientemente denunció de sus pretensiones ante el Senado dando una serie de discursos conocidos más tarde como catilinarios.

Más tarde, escribió contra la tiranía de Marco Antonio, gobernador de Roma.

El gran orador llegó a ser Procónsul de Cilicia, una pequeña provincia de Roma y se desempeñó con rectitud aprovechando la oportunidad de su cargo para poner en práctica sus ideales de sociedad. Administró la provincia con paz y equidad, especialmente en cuanto a los tributos públicos. Suprimió todo impuesto abusivo, moderó las tasas de interés de los usuarios, entabló relaciones amistosas con los reyes vecinos y aplastó una revuelta. Los soldados lo aclamaron como el orador imperator.

Desde muy joven empezó a destacarse en la oratoria. Se pasó de la provincia a la gran ciudad para contar con una mejor educación, aprendiendo retórica de los mejores y alcanzado pronto la fama debido a su afinada elocuencia.

Cicerón vivió en el peor momento de Roma, en los tiempos de mayor corrupción de su historia y la enfrentó con sus discursos y escritos audaces, sobresaliendo por su rectitud y énfasis en el derecho.

Algunos de sus postulados
“Vive bien y bellamente”
Es un postulado muy significativo para las generaciones del Occidente y del mundo entero, vive bien y bellamente. Históricamente vemos que los romanos transmitieron e inspiraron estos ideales a toda Europa y por consiguiente a los Estados Unidos. Vivir bien y bellamente da un sentido de disfrute, superación y contentamiento en la vida.

“La sabiduría sin elocuencia se vuelve inútil, la elocuencia sin sabiduría es generalmente nociva”
Cicerón creía que la filosofía (y también la teología de ahora) no debe menospreciar la elocuencia, aunque exista la elocuencia de los demagogos, pero esto es un tema aparte.  Él recalcó que no debemos menospreciar la elocuencia porque es el vehículo a través del cual uno se expresa.

“No basta decir la verdad hay que volverla placentera”
La verdad debe decirse pero de la manera más dulce, agradable y bella, de tal modo que se vuelva agradable para el que lo escuche pero al  mismo tiempo logre el objetivo de hacer corregir del error.

“Gana quien tiene la palabra más fuerte”
Para Cicerón la palabra es el único uso legítimo de la fuerza,  decía que gana quien tiene la palabra más fuerte, no el que hace la mayor violencia. Creía en que los conflictos se solucionan por el debate de la palabra.

“Es un deber matar al tirano, porque destruye las instituciones”. 
Fue el primero en el mundo en ser reconocido como Padre de la Patria, debido a su devoción por la República. No creía en tiranías, con sus obras se fortalece el derecho que sería una de las  bases para la elaboración de las constituciones en el mundo.

Cicerón luchó contra la corrupción
Dedicó su vida a la lucha contra la corrupción y esto lo convirtió en un hombre sin precedentes. Se opuso a Catalini el hombre más corrupto de Roma, lo enfrentó con sus discursos cargados de devoción por la justicia y servicio desinteresado por la República.

Y combatió al tirano
Lo demostró cuando se unió al ejército de Pompeyo para combatir a César, donde perdió la batalla y sus posesiones viéndose obligado a exiliarse. Luego se puso de lado de Bruto, líder militar y uno de los fundadores de la República que llegó a asesinar al tirano.

Se puso también en contra de Marco Antonio el principal colaborador de César, quién luego de su triunfo se aseguró que Cicerón sea el primero de la lista en ser ejecutado y con este fin envió a sus sicarios a buscarlo y asesinarlo.

Cicerón perduraría a través de los siglos como un símbolo de la libertad y la lucha contra la tiranía.  Logros que llegó a alcanzar usando la palabra y el discurso como sus armas más poderosas.

Dio una batalla retórica contra las reformas agrarias del estado, defendió la propiedad privada. No creía en socialismos sino en los derechos naturales dados por el Creador a los hombres y que el estado debía ser un garante de estos derechos.

Sin duda, Cicerón, el más grande orador de todos los tiempos es un  ejemplo de tenacidad y excelencia en la vida y el trabajo a seguir en el mundo.  


Jorge Arévalo
Cicerón, la excelencia del discurso
Serie: Grandes oradores de la historia

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