LA PAZ DEL JUSTIFICADO


Textos: Romanos 5: 1-5

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
¿Puede existir paz en un mundo de enredos y decepciones en todos sus ámbitos?  Violencia, muerte, corrupción, pobreza, enfermedades, u otras cosas que no hacen más que perturbar el alma en busca de reposo.

Aunque no todo es malo, pues podemos apreciar también algunas cosas bellas, buenas y agradables de la naturaleza y del ser humano como los valores, la familia, el niño que sonríe, el héroe que hace justicia y otros más pero que no alcanza ser suficiente para un alma caída en agobio.  

Muchos se preguntan ¿qué es la vida? ¿Por qué existimos? ¿Quién soy?  El sentimiento de angustia existencial los tiene atrapado, la conmoción de un despropósito por la vida, la afección de no tener un valor, la tristeza por no ser amado que tarde o temprano va a desembocar en depresión y suicidio en algunos.  


Pero ¿qué es la paz del justificado?
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. 
Este texto de romanos nos dice que la paz del justificado es un resultado de creer en Cristo. De aceptar su amor, y su vida entregada en la cruz a causa de los pecados. Locura para unos, pero para aquellos que lo recibieron en sus corazones una experiencia única de poder y salvación que ha transformado sus vidas.  

La paz en el evangelio, es el resultado de entrar en una relación nueva con el Dios Creador. Es el resultado de una entrega y rendición de una vida que le pide a Dios que lo rehaga todo. Es el resultado del perdón por el mal obrado que infunde el deseo de reparar todo lo dañado. 
Los efectos de la paz de un alma justificada pueden parecerse al del hombre a quién se le ha condonado una deuda imposible de pagarlo. Simplemente indescriptible, liberación, gracia, perdón, alegría, amor, todo junto. 
Es la paz del justificado

Entender que ha recibido una nueva oportunidad de volver a empezar, de tener una relación nueva con el único Ser Santo, Creador de cielos y tierra. Lo que antes no conocía de Él, lo que no podía describir lo proclama ahora  con la fuerza del entusiasmo de un primer amor. 
Acude a Su Presencia para orar, pronuncia con libertad su poderoso Nombre, coloca su vida en su regazo, libera con llanto  su indignidad pero también de alegría de haber encontrado a su verdadero Padre, al amor de su vida. 
Es la paz del justificado

No hay más soledad, no hay más tristeza por dolor del alma herida. Rencores y amarguras desaparecieron. Cadenas de ira y venganza no existen más, han sido rotas. Ahora ama, perdona, se reconcilia, se sobrepone.
Las imposibilidades se convierten en posibilidades, tiene nuevas fuerzas, se llena del deseo de hacer el bien, aún al que no merece. Aparece el altruismo, la generosidad y el desinterés en su vida por dedicarse a una causa noble. 
Es la paz del justificado

Puede que los problemas externos continúen siendo los mismos, no cambien en lo inmediato, pero su actitud es diferente,  su perspectiva es otra. El nuevo nacido cree en que todo es posible ahora, su fe en un Dios que todo lo tiene bajo control satisface su alma. 
Confía en la oración, en las promesas de su Padre Dios, se llena del Espíritu de lo Alto y sale a conquistar. Tiene la actitud de un vencedor. Sus fuerzas son como la del búfalo. Su firmeza como del de cedro.  Tiene identidad de un hijo del reino, de ser  representante digno del Rey de reyes, y Señor y de señores. 
Su gozo es sublime, está convencido que las circunstancias externas de tribulaciones, angustias, hambre, persecución, peligro, u otras cosas son superables, se siente seguro de su victoria, tiene confianza de que todas las cosas le son para bien. 
Es la paz del justificado

Jorge Arévalo
LA PAZ DEL JUSTIFICADO

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