SED DE TRIUNFOS

El hombre por naturaleza busca ganar, triunfar, tiene una sed de triunfo innato en su ser. Sin embargo, son las vicisitudes de la vida que muchas veces lo dejan aletargado, dominado por sus circunstancias, hasta conformado con una realidad para lo que nunca fue predestinado.

El hombre es libre por naturaleza pero si se deja encadenar en su mente queda preso como el ave de jaula y puede hasta acabar su vida sin haber disfrutado de los dones del Creador y terminar sus días sin haber satisfecho sus anhelos.

Tener sed de triunfos es normal, pero cómo alcanzar esas victorias, cómo experimentar esos logros, como ser feliz en alcanzar los más caros anhelos, es lo que debemos de tratar de meditar, en estas líneas quiero aportar con algunas ideas:


Alcanzar el nivel de experto
Ninguna duda que para alcanzar triunfos hay que especializarse en lo que uno hace hasta alcanzar el nivel de experto. El hombre que desea triunfar debe pasar el nivel novato, correr por el camino de lo regular hasta llegar a lo avanzado donde puede medirse con los profesionales. Debe llegar al lugar donde lo aficionado no cuenta, sino el competir con los mejores y la gente pague el valor alto de tu trabajo sin sentirse defraudado.


Sobreponerse a las emociones
El prestar atención a las situaciones emocionales es importantísimo. Muchas veces no experimentamos victorias porque permitimos que las emociones apaguen el entusiasmo por conseguir nuestras metas. De pronto nos rendimos a la tristeza y heridas de nuestros corazones cuando debemos ordenar a nuestras mentes que trabajen a nuestro favor y nos bendigan. Somos más de lo que pensamos y sentimos. Dios el dador de la vida nos ha dotado de un poder superior a nuestros sentimientos para salir adelante en medio de cualquier circunstancia. Ese poder superior es el poder del espíritu.

Relacionarse
No hay nada mejor que relacionarse con los grandes. Es tan cierto el dicho que dice que si deseas ser el mejor debes buscar estar con los mejores. El mediocre sólo busca amigos de su nivel. Las relaciones con personas triunfadoras te dará luz, imaginación e inspiración que necesitas para alcanzar tu grandeza en este mundo.

No olvidarse del propósito

Recuerda que naciste para triunfar, naciste para cumplir un propósito especial, que las situaciones negativas no apaguen tu sed de triunfos. El hombre puede tener lo que cree, para eso debe eliminar de su mente la palabra imposibilidad, porque nada es imposible para los que creen, así lo afirmó Jesús el nazareno, el maestro de lo sobrenatural, de lo imposible. Por tanto, cree que construirás un legado para tus generaciones.

Ser positivo
Algo que puede hacer mucho daño al ser del hombre, a su espíritu, es la palabra hablada de manera negativa. La palabra mala cargada de pesimismo y derrota es una energía nuclear capaz de destruir poderosos sueños. 
Aunque las tormentas se incrementen las palabras deben procurarse mantener en lo positivo. Una sola palabra de fe tiene poder suficiente para apagar el fuego impetuoso, cerrar la boca del león y traer paz en la prueba.

Soñar en alto
Los sueños y la imaginación deben ser inalcanzables para el temor. Todo lo que tú deseas en la vida debe ser protegido por tus sueños. El hombre que desea alcanzar las cosas grandes de la vida debe afirmar bien la visión de su alma. Lo que logres ver con tus ojos del espíritu es lo que llegarás a obtener.

No hay nada mejor que mantener despierto tus sueños cada día, trabajar en ello paso a paso, ir haciéndolo realidad con cada pequeña acción, sobreponiéndote a cualquier carga emocional, aplicando estrategias de  aquellos que ya lo alcanzaron, mirando el futuro de manera positiva y declarando que todo es posible para los que tienen sed de triunfos.

Jorge Arévalo
SED DE TRIUNFOS

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